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LAS CLAVES DE LA ARGUMENTACIÓN (Anthony West)


Este libro es una breve introducción al arte de escribir y evaluar argumentos. Trata sólo lo esencial. Descubrí que, a menudo, estudiantes y escritores no necesitan extensas explicaciones introductorias, sino tan sólo una lista de recordatorios y de reglas. Por tanto, a diferencia de la mayoría de los libros de texto acerca de cómo armar un argumento, es decir, de «lógica informal», este libro se estructura alrededor de reglas específicas, ilustradas y explicadas de una manera correcta, pero, sobre todo, breve. No es un libro de texto, es un libro que estudia las reglas de la argumentación. Descubrí que también los profesores quieren a veces recomendar un libro de reglas semejan-te, un manual que los estudiantes puedan consultar y comprender por sí mismos, y que, por lo tanto, no interfiera en las horas de clase. En este caso, una vez más es importante aquí ser breve—la cuestión es ayudar a los estudiantes a escribir un artículo o a evaluar un argumento—, pero las reglas deben ser expuestas con la suficiente explicación para que el profesor pueda dirigirse a los estudiantes, simplemente, haciendo referencia a la «regla 6» o a la «regla 16», en vez de escribir una explicación completa en los márgenes de los trabajos de cada estudiante. Breve pero auto suficiente, ésta es la fina línea que he tratado de seguir. Este libro de reglas también puede ser utilizado en un curso dedicado expresamente a la argumentación. Necesitará ser completado con ejercicios y con más ejemplos, pero existen muchos textos ya disponibles que están constituidos en su mayor parte o en su totalidad portales ejercicios y ejemplos. Estos textos, sin embargo, también necesitan ser complementados, justamente, con lo que ofrece este libro de reglas: reglas simples para construir buenos argumentos. Muchos estudiantes salen de los cursos de «lógica informal» sabiendo tan sólo cómo rebatir (o al menos intentar rebatir) las falacias seleccionadas. A menudo son incapaces de explicar qué es lo que está realmente mal, o de presentar un argumento propio. La lógica informal tiene más por ofrecer, este libro es un intento de sugerir cómo hacerlo. Se agradecen los comentarios y las críticas. (Prefacio de la obra escrito por Anthony West).

FÍSICA CUÁNTICA PARA FILO-SOFOS (Alberto Clemente de la Torre)


En este capítulo de introducción quisiera plantear algunas ideas sobre la necesidad de divulgar la teoría cuántica y a qué público dicha divulgación pretende alcanzar. Comenzaré con la segunda cuestión. Divulgación significa que en la transmisión de cierto conocimiento se debe poder alcanzar a todo público, sin restricción alguna. Es mi intención respetar ese significado con una única salvedad: a lo largo de estas páginas me dirijo a los "filosofos", así escrito para hacer resaltar la etimología de la palabra: amantes del conocimiento. Estos no son necesariamente filósofos, ya que para leer este libro no se requiere ningún conocimiento de filosofía. Tampoco se requiere ningún conocimiento de física más allá de los conceptos físicos dictados por el sentido común, y se hará un esfuerzo didáctico para evitar el lenguaje natural de la física que brinda la matemática. No le pido al lector ni física ni matemática ni filosofía, pero sí le pido una actitud abierta frente al conocimiento, una curiosidad, un llamado a penetrar en el fascinante mundo de la física cuántica, aunque esto signifique abandonar algunas ideas cuya validez nunca ha cuestionado. En síntesis, sólo pido amor al conocimiento. (Fragmento del capítulo de introducción escrito por Alberto Clemente de la Torre). 

INTRODUCCIÓN A LA INVESTIGACIÓN FILOSÓFICA (Rosa Krauze de Kolteniuk)


Este pequeño libro quiere introducir al estudiante de filosofía en la técnica de la investigación documental. Aunque no faltan libros sobre el tema, no parece excesivo publicar uno más, si se piensa que la mayoría de aquellos ha dejado de lado uno de los aspectos mas importantes de la investigación: el trabajo realizado desde adentro, es decir, el tipo de problemas que el estudiante debe descifrar desde que se pone en contacto con los libros hasta el momento de redactar su propia investigación. Casi todos los manuales de técnicas se ocupan de proveer al alumno de un conjunto de reglas útiles para consultar apropiadamente las bibliotecas, hacer fichas bibliográficas, citas, notas a pie de pagina, esquemas de trabajo, formas de presentación, etcétera. pero dan por supuesto el esfuerzo interior, la hazaña que el principiante debe llevar a cabo para entender los libros que tiene a mano, leer en forma apropiada, saber que anotar en las tarjetas de trabajo, como manejarlas, como relacionar las ideas, como juzgarlas. Aprender a hacer tarjetas no supone aprender a investigar. Por muy importante que sea la mecánica de la investigación. significa apenas el primer paso en una tarea que no solo capacita al estudiante para comprender y reproducir 10 que otros han escrito. sino también para buscar en las obras la solución a los problemas que tiene en mente. Los estudiantes confunden la investigación con la reseña bibliográfica y así se eximen de reflexionar por cuenta propia; no advierten que hacer una investigación ya es hacer filosofía y ésto significa abandonar la actitud pasiva del alumno para asumir la del filosofo. Se dice que solo se aprende a investigar investigando. Esto es cierto. Pero no es menos cierto que nunca sobran algunos consejos previos, un conocimiento de los métodos que aquí pretendo exponer para allanar un poco el camino de los principiantes. (Prólogo a la primera edición escrito por Rosa Krauze de Kolteniuk).



EN BUSCA DE LA MEMORIA (Eric Kandel)


La comprensión de la mente humana en términos biológicos se ha transformado en la tarea científica fundamental del siglo XXI. Queremos entender la biología de la ercepción, el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, la conciencia, y también los límites del libre albedrío. Hace apenas unas décadas era inconcebible que los biólogos estuvieran en condiciones de analizar estos procesos mentales. Hasta mediados del siglo XX, era imposible contemplar con seriedad la posibilidad de que la mente, el conjunto de procesos más complejo del universo, pudiera revelar sus secretos más recónditos en el análisis biológico y, menos aun, en el nivel molecular. Los espectaculares progresos de la biología en los últimos cincuenta años nos permiten plantearnos hoy esos interrogantes. En 1953, James Watson y Francis Crick descubrieron la estructura del ADN y, con ello, revolucionaron la biología y aportaron un marco intelectual para entender cómo la información contenida en los genes controla el funcionamiento de la célula. Se comprendió entonces cómo están regulados los genes, cómo producen las proteínas que determinan el funcionamiento de las células y cómo el desarrollo habilita y bloquea genes y proteínas para establecer el plan general de un organismo. Una vez producidos estos avances extraordinarios, la biología pasó a ocupar un lugar de privilegio en la constelación de las ciencias, junto con la física y la química. Con conocimientos flamantes y una nueva confianza, los biólogos volvieron su atención a la meta más alta: la comprensión biológica de la mente humana, empresa en pleno desarrollo hoy aunque alguna vez fue tildada de precientífica. En realidad, cuando los historiadores contemplan la travesía intelectual de los últimos dos decenios del siglo XX, subrayan probablemente con sorpresa que las iluminaciones más valiosas sobre la mente no surgieron de las disciplinas que tradicionalmente se ocupaban de ella –la filosofía, la psicología o el psicoanálisis– sino de su combinación con la biología del cerebro, síntesis que cobró impulso en los últimos años con los espectaculares avances producidos en la biología molecular.Ha surgido así una nueva ciencia de la mente que recurre a la poderosa biología molecular para estudiar los misterios de la vida que aún se nos ocultan. (Fragmento de la Introducción de la obra escrita por Eric Kandel).

TRATADO DE LA PINTURA (Leonardo Da Vinci)


I. Lo que primeramente debe aprender un joven
El joven debe ante todas cosas aprender la Perspectiva para la justa medida de las cosas después estudiar copiando buenos dibujos, para acostumbrarse áun contorno correcto: luego dibujará el natural para ver la razón de las cosas que aprendió antes; y últimamente debe ver y examinar las obras de varios Maestros, para adquirir facilidad en practicar lo que ya ha aprendido.
II. Que estudio deban tener los jóvenes
El estudio de aquellos jóvenes que desean aprovechar en las ciencias imitadoras de todas las figuras de las cosas criadas por la naturaleza, debe ser el dibujo, acompañado de las sombras y luces convenientes al sitio en que están colocadas las tales figuras. (Dos primeros puntos del tratado escritos por Leonardo Da Vinci).