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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LAS CIENCIAS DEL LENGUAJE (Oswald Ducrot y Tzvetan Todonov).


El título de esta obra implica dos particularidades relacionadas con dos opciones fundamentales que debemos explicar aquí: el plural de ciencias, el singular de lenguaje. Hemos resuelto dar a la palabra lenguaje el sentido preciso -y trivial- de "lengua natural": no el de "sistema de signos", tan difundido en nuestros días. No nos ocuparemos aquí de las lenguas documentales, ni de las diferentes artes consideradas como lenguajes, ni de la ciencia tomada como una lengua bien o mal hecha, ni del lenguaje animal, gestual, etc. Las razones de esta restricción son múltiples. En primer término, al abandonar el ámbito de lo verbal nos habríamos visto obligados a encarar un objeto cuyos limites son difíciles de precisar y que por el hecho mismo de su indeterminación corre el riesgo de coincidir con el de todas las ciencias humanas y sociales, si no de todas las ciencias en general. Si todo es signo en el comportamiento humano, la presencia de un "lenguaje", en este sentido amplio, ya no permite delimitar un objeto de conocimiento entre otros. Por lo demás, sólo en época reciente las instituciones sociales, las estructuras psíquicas, las formas artísticas, el fraccionamiento de las ciencias en campos diversos han sido enfocados como sistemas de signos: para hablar de ellos, con frecuencia habríamos debido crear una ciencia, en vez de dar cuenta de ella, cosa que no correspondía a nuestros fines ni a nuestras posibilidades. Por último, tal extensión de la palabra "lenguaje" habría supuesto la afirmación de una identidad de principio entre los diferentes sistemas de signos; nos hemos negado a elevar lisa y llanamente esta hipótesis al rango de postulado. El estudio de tales sistemas podrá ser el objeto de otras obras futuras. (Fragmento de la introducción escrita por Oswald Ducrot y Tzvetan Todonov).

DICCIONARIO AKAL DE FILOSOFÍA


La filosofía siempre ha hecho cosas extraordinarias con términos corrientes –«creer» y «saber», «causar» y «explicar», «espacio» y «tiempo», «justicia» y «bondad», «lenguaje» y «significado», «verdad» y «belleza», «arte», «religión», «ciencia», «mente», «percepción», «razón» y otros muchos–. El área dispone de numerosos términos técnicos que también son difíciles de definir, pero los primeros de los que hablamos representan un desafío aún mayor para quien hace un diccionario por su relación directa con nuestro vocabulario cotidiano. Me refiero no sólo a las palabras corrientes enumeradas sino también a términos quizá más humildes de su entorno como «accidente», «acción», «gramática», «conjunto» y «vago». Todos los términos cotidianos caracterizados en este volumen se definen –de alguna manera– en los diccionarios normales de español o en alguna enciclopedia. Pero muchos lectores de filosofía –sobre todo los lectores legos y los provinientes de otros campos– necesitan algo muy distinto, una obra de referencia mucho más especializada que los diccionarios de español y las enciclopedias y mucho menos voluminosa que éstas. Por extensos que sean, los diccionarios normales, aun siendo precisos, son poco informativos para ayudar a lectores que buscan términos por razones filosóficas; y, aun cuando sean filosóficamente esclarecedoras, las enciclopedias y las obras de referencia especializadas suelen ser demasiado extensas, y a veces demasiado difusas, para dar al lector una formulación concisa de lo que es filosóficamente central en el uso de un término. Este diccionario responde a la necesidad de una obra de referencia filosófica comprehensiva y de múltiples autores que al mismo tiempo sea de amplio alcance, tamaño medio y contenido autorizado. En mucho menos espacio del que se necesita para entradas comparables en una enciclopedia de filosofía o en un manual dedicado a una única subárea, este volumen trata la multiplicidad de temas propios de un diccionario de filosofía con algo de la profundidad de los autores especializados. (Fragmento del prefacio a la primera edición escrito por Robert Audi).

DICCIONARIO EXPOSITIVO DE PALABRAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO


El Diccionario Expositivo del Antiguo Testamento será una herramienta útil en las manos del estudioso con escasos conocimientos de la lengua hebraica. Le abrirá tesoros de la verdad que a menudo se encuentran enterrados dentro del idioma original del Antiguo Testamento, a veces cerca de la superficie y otras profundamente empotrados bajo la superficie. El investigador conocedor de hebreo hallará de gran utilidad el Diccionario Expositivo como libro de consulta. Y el estudioso que desconoce la lengua podrá experimentar una satisfacción muy particular al usar esta herramienta para excavar las verdades que están en la Biblia hebraica, verdades que de otra manera no le serían accesibles. Por supuesto que no se necesita conocer el idioma hebreo para ser un estudiante serio del Antiguo Testamento. Las traducciones modernas de la Biblia y los comentarios bíblicos son muy valiosos y tienen su lugar en el estudio bíblico. Con todo, un libro de consulta que esclarece la lengua en que fue revelado y escrito el Antiguo Testamento tendrá un valor muy evidente, incluso para quienes no conocen el idioma. El hebreo, la lengua escogida por Dios para registrar las profecías acerca de Cristo, posee admirables cualidades para realizar este cometido. El idioma tiene una cualidad singularmente rítmica y musical. Su literatura poética está dotada de una notable nobleza y dignidad de estilo, lo cual, junto con su viveza, le permite ser un vehículo particularmente eficaz para expresar las verdades sagradas. Los conceptos que están por detrás de su vocabulario le imparten su carácter vivaz y pintoresco. (Fragmento del prólogo escrito por Merril F. Unger),

ENCICLOPEDIA DE MITOLOGÍA UNIVERSAL


Nuestros antepasados se sintieron insatisfechos ante la pobreza de acontecimientos que su vida cotidiana les deparaba. Además, al ignorar el verdadero alcance de los fenómenos naturales, como el rayo y el trueno que se producían cuando se desataba una tormenta, en ocasiones sentían incertidumbre y miedo. Miedo a la muerte, al hambre, a la enfermedad, a la inmensidad del cosmos, a lo desconocido y a la soledad. Ya tenían el amparo y la comprensión de su grupo y de su propia familia, pero, sin embargo, ésto no era suficiente para hacer desaparecer su angustia y zozobra. Entonces se disponen a forjar en su mente ideas que les lleven cierta clase de serenidad  y calma que, cuando menos, contengan en sí mismas toda la energía del infinito, de lo inmutable y de lo eterno. Necesitan la protección, no solo del padre terrenal y progenitor, sino también la del padre celestial y hacedor. Por otra parte, ellos mismos llegaban a ser un día padres terrenales y tenían ocasión de constatar su insignificancia e inseguridad. Todavía deberían proseguir en busca de algo grandioso y vigoroso, firme y seguro que no hallaban en su interior. Aún permanecía latente en ellos su ansia de inmortalidad, de infinitud, de eternidad. Había que seguir adelante y descubrir otros mundos, otras mentes, otras acciones excepcionales. (Fragmento de la introducción de la obra).      

DICCIONARIO VOX LATÍN - ESPAÑOL


Desde 1954, el diccionario clave para la formación humanística de varias generaciones de estudiantes. Prólogo de Vicente García de Diego. 30 000 entradas en la parte latino-español · 11 000 entradas en la parte español-latino · Los artículos contienen gran abundancia de ejemplos, tomados de los autores más importantes, que facilitan la comprensión y ofrecen la traducción más adecuada a cada contexto Indica el régimen de los verbos · Introduce como entradas las formas irregulares y de difícil identificación (pretéritos, participios, etc.) · Indica la cantidad de las sílabas (largas y breves) · Incluye 91 grabados, mapas y explicaciones · Cuadro de abreviaturas latinas · Se acompaña de un anexo con un práctico resumen de gramática latina.

DICCIONARIO DE FILOSOFÍA JOSÉ FERRATER MORA


La presente edición difiere de Ία anterior en lo siguiente: he escrito 546 artículos nuevos; he reescrito totalmente 213 artículos; he ampliado o modificado, a veces sustancialmente, 262 artículos. Además, he revisado el texto, he corregido errores, he ampliado datos, y he puesto al día la bibliografía. Como resultado, abunda en esta edición el material nuevo. Éste abarca el conjunto de las disciplinas filosóficas y de la historia de la filosofía. He seguido prestando particular atención a los temas de ontología y metafísica, lógica, teoría del conocimiento, filosofía de la ciencia, antropología filosófica
e historia de la filosofía. Pero he ampliado no poco las partes relativas a ética, filosofía de la religión, filosofía de la historia, teoría de los valores y estética. He añadido copia de artículos sobre filósofos llamados "menores'', antiguos, medievales y modernos, y he ampliado el número de los consagrados a filósofos contemporáneos. Sin desviarme de la norma de no diluir excesivamente la sustancia filosófica, he incluido también algunos artículos sobre conceptos y figuras que, sin ser estrictamente
filosóficos —conceptos y figuras importantes, por ejemplo, en la ciencia, en la teología, en el pensamiento social y político—, han mantenido, o mantienen, relaciones particularmente estrechas con cuestiones suscitadas en filosofía. (Fragmento a la quinta edición escrito por José Ferrater Mora).

Diccionario Vox Griego Clásico - Español


El diccionario Giego clásico - Español que hace veinticinco años compuse en colaboración con mi inolvidable amigo D. Eustaquio Echauri tuvo amplia difusión en los centros de Enseñanza Media, así como oficiales y privados y prueba de ello dan las frecuentes reimpresiones que ha habido que hacer
de las tres ediciones alcanzadas. Encargado yo de su corrección y mejora hube de realizar mi labor dentro del marco previamente establecido, y como se indicó en los sucesivos prólogos, consistió ella ya en la busca de una mayor presición y exactitud de las correspondencias en nuestra lengua, ya en la ampliación del caudal léxico griego, impuesto por la admisión de nuevos autores en los planes de estudio, ya finalmente en la cuidadosa enmienda de errores y erratas, inevitables en toda labor humana y más que en otras muchas en la tan varia y extensa de la composición de un diccionario. (Fragmento del prólogo de José M. Pabón).