Nada se sabe con certeza de la primera representación de esta pieza, aunque suele aceptarse que fue el año 411 a. C., quizá en las Leneas. Nuestra ignorancia es total acerca del resultado del concurso y de los competidores de Aristófanes en esa ocasión. Si la fecha propuesta es cierta, su representación habría precedido sólo unos meses al golpe de Estado que en verano de ese año tomó el poder en Atenas1. Quizá el contenido del verso 490 y la naturaleza del magistrado que sostiene el agón con Lisistrata apunten a esos hechos; pero hay que ser prudentes, pues la Comedia no es un género al que le sea exigible el rigor histórico. De todas formas, tras veinte largos años de guerra, puede que el hastío, la decepción y el miedo se hubieran adueñado del espíritu de los atenienses, que quizá veían en el cambio político que amenazaba una posible solución para la imparable carrera de su ciudad hacia el abismo. Conviene exponer los hechos que habían conducido a ese estado de opinión (en parte los hemos descrito en Los pájaros) en un breve resumen.
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COMEDIAS II (Aristófanes) LAS NUBES - LA PAZ - LAS AVISPAS - LOS PÁJAROS
Pericles y Arquidamo habían muerto ya en el año 423, cuando Aristófanes presentó esta pieza al concurso de las Dionisias; Cleón y Brásidas, líderes a la sazón de Atenas y Esparta, respectivamente, habían llevado la guerra que las oponía a una cota muy alta de encarnizamiento y violencia, tras modificar la estrategia inicial que siguieron ambas ciudades cuando se inició el conflicto en 431. En los años inmediatamente anteriores a 423, el poeta había compuesto comedias muy críticas con Cleón y muy comprometidas con los partidarios de la paz, encabezados por Nicias. Además de Los acarnienses (425) y Los caballeros (424), había hecho representar dos obras que no han llegado hasta nosotros: Los comensales (427) y Los babilonios (Dionisias de 426), una despiadada sátira de Cleón y las autoridades de Atenas, que molestó extraordinariamente a este último. El político arremetió contra el poeta en el Consejo1, pero fue defendido por los miembros de la clase social de los caballeros, enemigos políticos del demagogo. En las fiestas Leneas del 425 triunfó con Los acarnienses, y en las elecciones del año 425-424 el partido de la paz obtuvo una gran victoria. Sin embargo durante ese año se produjo el inesperado éxito de Cleón en Pilos, que relata Tucídides (IV 28-42), que Aristófanes ridiculizó en Los caballeros, obra con la que, sorprendentemente, ganó el concurso de las Leneas del 424 (o no tan sorprendentemente, si hacemos caso de la imagen de Cleón que transmite Tucídides: un completo indeseable, que cuando partió hacia Esfacteria para la expedición que luego concluiría con éxito, levantó una expectativa de felicidad fuera cual fuese el resultado de su empresa, pues el éxito beneficiaría a Atenas y el fracaso libraría a la ciudad de su persona). ( Fragmento de la introducción escrita por Luis M. Macía Aparicio).
COMEDIAS I (Aristófanes) LOS ACARNIENSES ~ LOS CABALLEROS
De la vida1 de Aristófanes es muy poco lo que se sabe con certeza. Las dos biografías anónimas, el artículo de la Suda, la compilación de Tomás Magistro, la breve noticia del trata do Sobre la comedia, el escolio a la Apología de Sócrates platónica (19 C), los escolios y las didascalias de sus comedias proceden en última instancia de la filología alejandrina y no reposan en otras fuentes que en la propia producción dramática del poeta. Hijo de Filipo, del demo Cidateneo, de la tribu Pandiónide, nació hacia mediados de la década del 450-440 a. C. Su pertenencia al citado demo consta por sólidas razones, como son la alusión, en sus primeras obras, a personajes de esta misma localidad y su animadversión a Cleón, natural también de dicho demo. La enemistad con el demagogo, de la que dan buen testimonio Los acarnienses, Los caballeros y Las avispas, arrancaría de la representación de Los babilonios (426 a. C.), pieza no conservada, y que le acarreó más de un disgusto. (Fragmento de la introducción escrita por Juan Gil Fernández).
LAS TROYANAS (EURÍPIDES)
POSEIDÓN: Yo, Poseidón, vengo del salado abismo del mar y
desde que Febo yo edificamos las altas torres de
piedra de este campo troyano, he favorecido siempre
esta ciudad, que ahora humea, destruida por el
ejército argivo, quienes fabricaron un caballo preñado
de armas, un corcel bélico, contaminando esta
ciudad de una carga funesta. Desiertos los bosques
sagrados, los templos de los dioses destilan sangre, y
Príamo, moribundo cayó a los pies del altar de
Zeus. Los griegos ahora esperan que sople un
viento favorable que les proporcione el placer de
abrazar a sus esposas y a sus hijos, ya que han estado
diez años lejos de sus familias. Y yo, vencido por
Hera y por Atenea que derribaron juntas a Troya,
abandono mis altares, que si reina en la ciudad triste
soledad, sufre detrimento el culto de los dioses y no
suelen ser adorados como antes. Adiós, pues, ciudad feliz en otro tiempo. Si no te hubiera derrotado
Atenea, aún subsistirías en tus cimientos. (Inicio de la tragedia).
LA ODISEA (Homero)
La Odisea nos ha sido transmitida, a partir de la innovación
del alejandrino Zenódoto (cf. pág. 52), en veinticuatro
cantos, cada uno de los cuales fue. designado,
en notación que es frecuente hallar hoy, con una de las
letras minúsculas del alfabeto griego, quedando las mayúsculas
reservadas a los correspondientes de la Ilíada.
El total de los versos, hexámetros dactílicos, es de 12.110;
el canto más largo es el IV, con 847, y el más breve, el VI,
con 331. La media es de 504,s versos por canto.
En los manuscritos y comentarios antiguos se da a los
c:antos, o a ciertas partes de los mismos, títulos tradicionales
que citamos, a continuaciión, de un modo aproximado
en cuanto a reparto: Asamblea de los dioses = Thdn agord (1); Asamblea de los
Ztaqueses (11); Lo de Pilo (111); Lo de Lacedemonia (IV); La
gruta de Calipso y Lo de la balsa (V); Llegada de Ulises al
país de los Feacios (VI); Entrada de Ulises en casa de Alcínoo
('VII); Lo de los Cícones y Lotdfagos (VIII); Ciclopea = KyklB
peia (IX); Lo de Eolo y los Lestrfgones y Lo de casa de Circe
(X); Visita al país de los muertos = Ndkuia (XI); Lo de las
Sirenas y Escila y Caribdis y Lo de las vacas del Sol (XII);
Llegada de Ulises a Itaca (XIII); Conversacidn de Ulises con
Ehmeo (XIV); Lo del campo (XV); Reconocimiento de Ulises por Tellrnaco (XVI); Lo de la ciudad (XVIí); Lucha de Ulises
e Iro (XVIII); Lavatorio = Niptra (XIX); Codocacidn del arco =
Tdxou i'hdsis (XX-XXI); Matanza de los pretendientes = MnZsterophonia
(XXII); Reconocimiento de Ulises por Penélope y
Lo de casa de Laertes (XXIII); Segunda visita al país de los
muertos = Deutóra ndkuia (XXIV). (Fragmento de la introducción escrita por Manuel Fernández - Galiano).
LA ILÍADA (Homero)
La Ilíada es el poema épico más antiguo de la literatura europea.
Fue compuesto poco antes del 700 a. _C., probablemente en la costa
occidental de Anatolia o en una de las islas adyacentes, por un poeta
llamado Homero (el autor seguramente también de la Odisea), del
que ni los propios griegos de la Antigüedad conocían nada con seguridad.
La Ilíada es un poema que pertenece a una larga tradición.
Los poetas, llamados aedos, componían de manera oral, improvisada
y sin ayuda de la escritura. Sus poemas estaban destinados a
ser cantados con acompañamiento de un instrumento de cuerda. Se
ignora cuándo la Ilíada, destinada también a ser difundida de manera
oral quizá en las fiestas colectivas, fue puesta por escrito; pero,
en todo caso, antes del 520 a. C. existía en Atenas un texto normalizado,
que era el usado en los certámenes consistentes en la recitación
de la epopeya. El texto que está en la base del que reproducen nuestros
manuscritos conservados de época bizantina procede de los filó
logos alejandrinos de época helenística, de Aristarco, en particular.
Ignoramos con precisión el texto sobre el que el alejandrino Aristarco
en la primera mitad del siglo II a. C. realizó su edición, aunque
debió de conceder una especial importancia a algún ejemplar ático. (Fragmento de la introducción escrita por Emilio Crespo Güemes).
TEOGONÍA - TRABAJOS Y DÍAS - ESCUDO - FRAGMENTOS CERTAMEN (HESÍODO)
La existencia real de Hesíodo no ha suscitado entre
los investigadores las dudas que envuelven la figura semilegendaria
de Homero, si bien no faltan relatos ficticios
sobre su origen, su vida y su muerte. Es el
producto de la mente creativa de quienes quisieron dar
historia a los poetas cuyas obras son punto de arranque
para casi toda la literatura posterior.
Lo único seguro que sabemos de Hesíodo son las noticias
que él mismo, fiel al las tendencias individualizadoras
que apuntan ya en su época, nos ha procurado
en sus obras.
El padre de Hesíodo era un comerciante de la ciudad
eolia de Cime que, arruinado, se trasladó a Ascra, en
Beocia, donde adquirió alguna fortuna (Trabajos 631-
640).
La aceptación de la noticia sobre el viaje del padre
de Hesíodo plantea ante todo un problema: ¿cómo se
concilia el hecho de que, huyendo de Calcis por su pobreza,
vaya a establecerse precisamente en Ascra? Ya en la antigüedad debió parecerle ridículo al historiador
Éforo que el arruinado navegante buscara fortuna
en una aldea que el propio Hesíodo describe como "mala en invierno, irresistible en verano y nunca buena" y cuyos pobres recursos económicos quedan de
manifiesto a lo largo de todo el poema. Ante tal evidencia,
las elucubraciones del historiador llevaron a concluir
otra razón para aquella travesía: tal vez una huida
por asesinato. Semejante hipótesis se basaba sin duda
en el testimonio de los poemas homéricos, donde el
destierro es el único camino de salvación para los que
han matado a otro dentro del marco de la tribu y la
pena corriente fuera del seno familiar. Aunque esta
teoría no deja de tener simpatizantes en la critica de
nuestro siglo, su motivación es injustificada. (Fragmento de la introducción escrita por Aurelio Pérez Jiménez).
TRAGEDIAS (Sófocles) - Ájax, Antígona, Edipo Rey, Electra, Edipo en Colono -
Se representó probablemente el año 442 a. C. Estamos en el ciclo tebano, en un momento posterior al que narran Edipo rey y Edipo en Colono. Tras la muerte de Edipo, sus hijos varones, Eteocles y Polinices, se disputan el dominio de Tebas, quedando el primero al mando de la ciudad; a raíz de ello se entabla una guerra fratricida (escenificada por Esquilo en Los Siete contra Tebas) que termina con la muerte de ambos hermanos, el uno a manos del otro. Creonte, tío de Edipo, se hace con las riendas de la ciudad, manda celebrar honras fúnebres por Eteocles y prohíbe que se dé sepultura a Polinices como castigo por haber atacado la ciudad (el que un cadáver quedase sin enterrar se consideraba una afrenta de extraordinaria gravedad). La obra de Sófocles empieza en este momento. Antígona, hermana de Polinices, considera que enterrar a su hermano es un deber suyo ante los dioses y por lo tanto está por encima de cualquier ley o decreto humanos, que está dispuesta a desafiar sin importarle las consecuencias. Los guardias de Creonte la sorprenden en el intento y se la confina en una cueva a las afueras de la ciudad para que perezca. Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona, trata de convencer a su padre de que cambie de actitud, pero es inútil; finalmente decide presentarse en la cueva, donde encuentra a su amada ahorcada con sus propias ropas; enloquecido de dolor, se quita la vida con su espada. Las noticias llegan al palacio de Tebas, lo que provoca a su vez el suicidio de la madre de Hemón, Eurídice. Creonte acaba por reconocer, demasiado tarde, las funestas consecuencias de su desvarío y su jactancia. El corifeo le recuerda que "no hay que cometer impiedades en las relaciones con los dioses" y que la arrogancia se acaba pagando amargamente. (Fragmento de la introducción de la tragedia titulada "Antígona", escrita por Jorge Bergua Cavero).
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